Hecho para la vivienda localEl Centro de Zaragoza es el ensanche burgués de la ciudad, entre el Coso, el paseo de la Independencia, Gran Vía y el paseo Sagasta, y vende los pisos más grandes y más caros de Zaragoza. Sobre los porches de Independencia y alrededor de la plaza de España y la plaza de Aragón se levantan edificios de la primera mitad del siglo XX y bloques de los cincuenta y sesenta con oficinas en las primeras plantas y viviendas de cien a doscientos metros arriba, con portero, techos altos y ventanas al paseo. En el paseo Sagasta y sus travesías, en la plaza de los Sitios y en San Miguel están las fincas modernistas y señoriales, con miradores, molduras, suelos de madera y distribución de la época: salón y despacho a la calle, pasillo largo, dormitorios al patio y cocina con zona de servicio al fondo. Gran Vía y el paseo de la Constitución suman bloques de los sesenta y setenta con terrazas cerradas y ascensor, muy buscados por familias. Lo que llega al mercado es sobre todo herencia y reposición: pisos habitados durante cuarenta años por la misma familia, con muebles castellanos oscuros, cortinajes pesados, alfombras y una vida entera acumulada, o pisos que pasaron por despacho y conservan tabiques y moqueta. En las fotos, un salón de cuarenta metros con techo de tres metros y medio parece pequeño y sombrío, los dormitorios de patio salen oscuros y el pasillo se come la planta. El despeje digital retira en un paso muebles, cortinas y enseres, y devuelve a cada estancia sus molduras, su suelo y su altura; después el mobiliario entra a escala, claro y sereno, con el mirador y la calle como protagonistas. Molduras, suelos y carpintería no se mueven.
Por qué funciona en el CentroEl Centro es el barrio al que Zaragoza aspira: es donde quiere vivir el profesional que ha hecho carrera en la ciudad, la familia que deja el Actur o Valdespartera cuando los hijos crecen y el matrimonio que baja de un chalet de las afueras a un piso con portero y todo a pie. Es un mercado local, de reposición, con muy poca obra nueva y una oferta que llega a cuentagotas desde herencias y cambios de casa, y por eso con el metro cuadrado más alto de Aragón, muy por encima del resto de la ciudad en Sagasta y en los primeros números de Independencia. El comprador conoce las fincas, sabe lo que vale cada tramo del paseo y compara en Idealista pisos que se anuncian con las mismas palabras: finca señorial, techos altos, portero, exterior. Entre ellos, el piso que enseña el salón lleno de muebles oscuros y el despacho con moqueta pide rebaja antes de la visita; el mismo piso despejado y amueblado con calma, con las molduras a la vista y el mirador abierto al paseo, justifica su precio y consigue la visita de la familia que lleva meses esperando ese portal. Para el inversor que compra para alquilar a profesionales o a médicos y para el comprador de fuera que vuelve a Zaragoza, la página de presentación de cada vivienda, con las imágenes ambientadas junto a los originales, es la primera visita.
Estilos que venden en el CentroEl Clásico aligerado, con molduras y suelos de madera a la vista y tapizados serenos, está hecho para una finca de Sagasta o de la plaza de los Sitios; en un piso de los sesenta del paseo de la Independencia funciona el Moderno cálido, y en Gran Vía, el Escandinavo luminoso que jubila los muebles castellanos.