Hecho para la vivienda localEl Cabanyal-Canyamelar fue el pueblo marinero de Valencia y conserva su trama: calles largas y paralelas al mar, de la Reina, Progreso, Barraca, Escalante y José Benlliure, donde las casas de pescadores se alinean sobre parcelas estrechas y profundas, de una o dos plantas, con la fachada de azulejo de colores del modernismo popular de entre 1900 y 1930 que hace único al barrio. Dentro, la casa típica tiene el salón a la calle, uno o dos dormitorios en medio, cocina y patio al fondo y, en muchas, una terraza o azotea arriba; el techo de vigas y el suelo hidráulico aparecen en cuanto se retira lo añadido en los años setenta. Durante décadas, la amenaza de prolongar la avenida de Blasco Ibáñez hasta el mar dejó el barrio en suspenso, con casas cerradas, tapiadas o en ruina, y desde que el plan se derogó y el nuevo plan especial de rehabilitación está en marcha, el Cabanyal vive una ola de rehabilitación calle a calle: casas recuperadas por particulares e inversores, obra nueva en solares vacíos y, en el Canyamelar y hacia la calle de la Serrería, bloques de pisos de los sesenta y setenta que son la entrada más asequible. Lo que falla en las fotos es muy concreto. La casa de parcela profunda solo tiene luz en los extremos, y las estancias del medio salen oscuras y sin función; la casa rehabilitada se fotografía vacía, y un salón de vigas sin muebles no cuenta cómo se vive; el piso heredado del Canyamelar sale con el mobiliario de hace cuarenta años. Nuestro staging despeja digitalmente cada estancia y la amuebla a escala en clave marinera y clara, con la azotea o el patio vestidos; azulejería, vigas e hidráulico no se tocan.
Por qué funciona en el CabanyalEl Cabanyal es hoy el barrio con más movimiento de Valencia: en poco más de una década el metro cuadrado se ha multiplicado, y una casa que hace diez años nadie quería se vende ahora rehabilitada a precios de Ruzafa, con la playa de la Malvarrosa y la Marina a cinco minutos andando. Compran extranjeros que llegan a vivir a Valencia, franceses, italianos, alemanes y holandeses, sobre todo, que buscan una casa con carácter junto al mar; jóvenes valencianos que quieren el barrio antes de que termine de cambiar; e inversores que compran para rehabilitar, alquilar o revender. El mercado tiene tres velocidades a la vez: la casa sin rehabilitar que se vende como proyecto, la casa recién rehabilitada que compite con la obra nueva y el piso de bloque del Canyamelar que compite por precio. En Idealista todo convive en la misma búsqueda, y el comprador internacional, que muchas veces decide la visita desde fuera, compara una fachada de azulejo preciosa con un interior que no la acompaña. La foto decide en cuál de las tres velocidades entra tu vivienda: una casa rehabilitada con el salón amueblado bajo las vigas y la azotea vestida se vende como hogar y no como proyecto; un piso del Canyamelar despejado y ambientado en claro se despega de los otros veinte iguales de la misma calle. Y la página de presentación de cada vivienda, con los originales al lado, es lo que llega a Lyon o Berlín antes del viaje.
Estilos que venden en el CabanyalEl Fresco marinero, con blanco cálido, fibras y madera clara, es el que pide una casa rehabilitada de la calle de la Reina, con la azulejería y el techo de vigas como protagonistas; en un piso de los sesenta del Canyamelar funciona el Escandinavo luminoso, y en un ático con terraza junto al paseo marítimo, el Costero sereno.