Hecho para la vivienda localEl Limonar es la zona más cara de Málaga y también la más variada de puertas adentro: villas de principios del siglo XX con jardín y palmeras junto al Paseo de Sancha, chalets de los años sesenta y setenta en la ladera de Miramar, con vigas, chimenea de piedra y vistas lejanas al mar, y bloques de pocas plantas con piscina en las calles que suben hacia el monte. Muchas casas llegan al mercado tras décadas en la misma familia, con distribuciones compartimentadas, cocinas de otra época y salones grandes que en la foto vacía se leen fríos. Otras acaban de pasar por una reforma integral y piden un mobiliario a la altura de un precio que aquí supera con facilidad el millón de euros. Los jardines, las terrazas y las vistas son parte de lo que se compra, y suelen fotografiarse peor que el interior. Nuestro staging respeta vigas, chimeneas, carpinterías y el encuadre de cada ventana, y ambienta cada estancia según su papel: salón de recibir, comedor de diario, porche cubierto, dormitorio principal con vestidor. Una casa por actualizar se presenta limpia y con potencial sin disimular su estado, que queda siempre en el original.
Por qué funciona en El LimonarAquí compra la familia malagueña que ha prosperado y quiere jardín sin salir de la ciudad, el directivo trasladado a Málaga por una tecnológica y el comprador internacional que compara El Limonar con la Costa del Sol y prefiere tener el Centro a diez minutos. Es un comprador que se toma su tiempo, visita varias casas y llega a cada una con las fotos de Idealista ya estudiadas, muchas veces junto a su pareja o su arquitecto. Con precios de siete cifras, una foto de salón vacío o con muebles heredados invita a regatear; el mismo salón ambientado con serenidad, con la chimenea y las vistas como protagonistas, sostiene el precio. Y como hay pocas viviendas en venta y cada una es distinta, la presentación decide qué casa se visita primero.